muy exitoso, pero que empezó a tener dificultades a la hora de escalar el modelo de licencias a un número cada vez más grande de bancos. Surgió un líder intrapreneur, Dee Hock, que convenció a Bank of America de que la mejor manera para dejar que la disrupción de las tarjetas de crédito alcanzara todo su potencial era dejar el sistema en manos de una entidad independiente, controlada en conjunto por un grupo de bancos. Así nació en 1970 National Bankamericard Inc. (NBI) que en 1976 cambió su nombre a Visa. Dee Hock, primer CEO de Visa, concibió y ejecutó una visión similar a la que muchos emprendedores FinTech tienen hoy: utilizar la tecnología para mejorar radicalmente la experiencia bancaria en toda la industria, buscando que competidores colaboren mientras compiten —coopetition— para hacer el mercado más grande y más valioso para todos. “Visa es uno de los primeros FinTech en el mundo. Nació en 1970 en San Francisco, California, cuando el Bank of America renunció al control de su exitoso programa de emisión de tarjetas a través de licencias llamado BankAmericard”. A. Cueli, VP de Relaciones con FinTechs, Visa Miami Conversación institucional, 28 de marzo de 2018 Las innovaciones constantes, producto de la evolución de las tecnologías de infor- mación desde los sesenta hasta la fecha, han incrementado la complejidad del eco- sistema financiero global como si se aumentaran piezas a un rompecabezas. Hoy, para hacer un pago electrónico en un punto de venta, entran en juego múlti- ples sistemas de múltiples jugadores que «embonan» uno sobre otro en tiempo real, completando un rompecabezas que arroja al final una frase: «operación completa- da», cuando en un comercio se desliza tu tarjeta en un dispositivo, y unos cuantos segundos después se comunican automáticamente el banco donde está tu dinero, el banco donde se recibe el dinero, el comercio y el intermediario que los conecta. UN CAMINO DE DOBLE SENTIDO 58
