Los dinosaurios son los grandes corporativos y, como símbolo, tiene un doble signifi- cado. Por un lado, comunica tamaño y poder. Los dinosaurios han sido las creaturas más grandes que han habitado el planeta, dominando las cadenas alimenticias en todas las geografías. Así también las corporaciones financieras dominan las cadenas de valor en todas las industrias, facturando millones de dólares, atendiendo a millo- nes de clientes en diferentes países y captando un alto porcentaje de las inversiones en los mercados de valores. Algunas tienen ingresos equivalentes al PIB de países enteros: en 2014 los ingresos de Axa fueron equivalentes al PIB de Finlandia, los de JP Morgan Chase al de Colombia, los de Bank of America al de Polonia y los de Wells Fargo al de Sudáfrica. Por otro lado, el símbolo del dinosaurio también comunica peligro de extinción. Se cree que la desaparición de los dinosaurios se debió a su incapacidad para adaptarse a una gran disrupción en el planeta tras un asteroide que impactó la tierra... el cual, por cierto, cayó en México, específicamente en la costa de la península de Yucatán. A la gran Banca se le adjudica esta falta de resiliencia ante el asteroide tecnológico, debido a la lentitud para implementar cambios en su operación, la inflexibilidad de sus procesos y la aversión al riesgo de los tomadores de decisiones. En el sector financiero esta aparente lentitud para adaptarse es más acusada por las enormes barreras de entrada para nuevos jugadores y las estrictas reglas con las que tienen que jugar por la delicadeza de la información y riesgos que gestionan. Los unicornios, por su parte, son esos hermosos caballos blancos con un cuerno en el testuz, alados y ágiles, capaces de vencer animales más fuertes que ellos. En el mun- do de la mitología del siglo XXI, Aileen Lee —fundadora del fondo de capital semilla Cowboy Ventures— comenzó a llamar unicornios a las empresas tecnológicas que alcanzaban valuaciones de más de 1,000 millones de dólares en 2012. Notó que solo 0.07 % de las empresas fundadas en la década del 2000 alcanzaron esa valuación, de tal suerte que eso las hacía tan difíciles de encontrar, como los unicornios. El término se ha vuelto tan popular que alcanzar el estatus de «unicornio» se ha convertido en el sueño de todo emprendedor y el símbolo se ha extendido para UN CAMINO DE DOBLE SENTIDO 35

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