En las industrias maduras existen potenciales consumidores en la parte baja del mer- cado que requieren del producto o servicio, pero no de forma tan sofisticada como los que ofrecen las marcas líderes; también existen clientes que tampoco lo consumen porque la oferta actual no atiende aquellos atributos en los que ellos encuentran valor. La disrupción ocurre cuando un emprendedor, apoyado por alguna tecnología, nueva o no, genera un modelo de negocio que permite atender de forma rentable a estos clientes o propiciar el consumo de quienes antes no eran contemplados como po- tenciales compradores. Con ello, dicho modelo empieza a prosperar gradualmente hasta que está en posición de retar a las empresas tradicionalmente dominantes en el mercado. Esto suele ocurrir fuera del radar de las empresas líderes que están concentradas en los segmentos presentes de mayor valor y para las cuales, aún si quisieran reaccionar y atender dicha disrupción, implicaría ir contra su propio ADN: su cultura, su vocación, sus recursos, las habilidades de su gente, sus procesos, su fórmula de rentabilidad. ¿Qué puede hacer una empresa líder, como las grandes entidades financieras, para identificar y actuar ante las disrupciones que genera la tecnología? Lo primero es estar dispuestas a abrir su modelo de innovación. Cada vez es más difícil innovar solo con ideas que se generan dentro de la empresa, ¡hay tanto sucediendo afuera! Henry Chesbrough (2003), profesor de Haas Business School en UC Berkeley, definió la «innovación abierta» como el paradigma que asume que las empresas pueden y deben usar tanto ideas externas como internas para acelerar su innovación. Cuando Chesbrough escribió sobre la innovación abierta se hablaba sobre todo de la colaboración entre la empresa y la academia, en vista de modelos exitosos como el del Stanford Research Institute —hoy SRI International—, que desarrolla tecnología y produce aplicaciones de negocio a partir de investigación académica. Por ejemplo, Siri, la famosa asistente virtual en los dispositivos de Apple, surgió de un spin-off de SRI a partir de investigación en Inteligencia Artificial (IA) que Apple terminó com- prando para incorporarla a sus productos. UN CAMINO DE DOBLE SENTIDO 47
