de la información, es decir, la captura y centralización de información referente al comportamiento de los usuarios. Estos factores en México —sobre todo en zonas urbanas y en muchas rurales, donde la mayoría de la población tiene acceso a un dispositivo móvil—, pueden atenderse por medio de las apps digitales como Payit, que se vuelven una herramienta ideal para construir una infraestructura de pagos. Ha sucedido ya en otras regiones del mundo, como el sistema M-Pesa lanzado por Vodafone en Kenia y Tanzania, donde se ha probado que el sistema de pagos a tra- vés del móvil es un mecanismo eficiente para incrementar la inclusión financiera. La gente se salta las cuentas de banco y se va directo a las transacciones digitales. Además de los obstáculos que menciona Jorge Gutiérrez, otro reto claro para la evo- lución del ecosistema financiero es crear mecanismos de seguridad que den más confianza a los usuarios. “El nivel de seguridad de la información va intrínseco en la inclusión financiera, ya que sin procesos de seguridad no pueden resguardar la información y tampoco permiten el crecimiento de sus negocios.” D. Arenas, CEO de Tesseract; F. Illescas, director de Mercadotecnia Conversación institucional, 22 de febrero de 2018 En México, 30 % de las compras que se hacen por Internet son a través de una tran- sacción en efectivo debido a la desconfianza del público con respecto a proporcionar sus datos bancarios a un desconocido a través de la pantalla de su computadora o teléfono móvil. El miedo, además, está justificado, porque el sistema financiero mexicano es uno de los más golpeados por la ciberdelincuencia. En el 2017, durante en el primer semestre, se hicieron 3.3 millones de reclamaciones por fraude según la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef). Este UN CAMINO DE DOBLE SENTIDO 64
